Un mensaje técnico mal contextualizado puede convertirse en un miedo real para alguien que espera un diagnóstico que aún no llega

 

Hola. Soy Mercedes Fernández García. 

Escribo sobre salud desde el lugar donde más se necesita precisión emocional: la sala de espera.

Trabajo con médicos que dominan su especialidad pero que no tienen tiempo (o no es lo suyo) de bajar su conocimiento a tierra sin que pierda credibilidad.

 

Médicos que hacen un trabajo extraordinario pero que pasan desapercibidos porque el ruido mediático siempre favorece a los mismos nombres.

He visto el mismo error repetirse una y otra vez en la comunicación médica y lo peor es que nadie parece cuestionarlo: priorizar la exhaustividad sobre la utilidad.

Se explica todo, pero no se jerarquiza lo que importa.

Se añade contexto innecesario cuando lo que alguien necesita es una respuesta directa.

Se usan tres párrafos técnicos donde bastaba una frase que cortara la incertidumbre de raíz.

La información deja de informar y empieza a dañar en el instante en que genera más preguntas de las que resuelve.

Cuando alguien termina de leer y piensa «¿y esto qué significa para mí?», algo se ha roto. Y esa ruptura no se soluciona con más datos, sino con jerarquía emocional: saber qué decir primero, qué matizar después y qué omitir porque no aporta nada salvo ruido.

Aprendí esto de la peor manera: el día que me señalaron por haber sonado «demasiado sensacionalista» al escribir sobre una enfermedad. Ese golpe me enseñó algo que ahora es mi línea roja:

  • No estoy dispuesta a escribir nada que funcione mediáticamente si su único propósito es captar atención sin resolver incertidumbre.
  • No escribo titulares que alarmen sin luego acompañar.
  • No simplifico hasta el punto de distorsionar.
  • Y no normalizo el lenguaje médico inalcanzable como si fuera inevitable.
  • Por eso escribo así. Porque si alguien está desesperado por acabar con la confusión, no necesita más información.
  • Necesita la información correcta, en el orden correcto, desde donde él está.

 

Si eres médico y sientes

que tu mensaje se pierde en esa brecha,

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