- En España, un estudio de la Fundación La Caixa indica que alrededor del 11,2 % de los trabajadores presentan un riesgo elevado de sufrir acoso laboral
- El stalking laboral es relativamente frecuente entre profesionales con obligación de atención al cliente o al público
El stalking laboral es un tipo de comportamiento que cruza la línea del respeto y que termina en forma de un acoso más sutil, que es difícil de detectar y, además, tienen unos efectos negativos muy profundos en la persona que lo recibe. El tipo de comportamiento que engloba a este concepto se caracteriza por la vigilancia, el seguimiento o el control repetido de una persona que puede ser un compañero, un jefe o un subordinado. Este tiene como fin hostigar, intimidar o coaccionar a la persona que lo sufre. Veamos este concepto con un poco más en profundidad, cómo podemos detectarlo y cómo podemos protegernos ante personas que lo llevan a la práctica.
¿Qué entendemos por stalking laboral?
Este término se utiliza normalmente para referirse a ese acoso constante de una persona hacia otra en el ámbito laboral, aunque también puede darse en el terreno personal. En el caso del stalking laboral, la persona sufre revisiones excesivas de una actividad, es decir, un seguimiento continuado de la misma, una monitorización constante no justificada, interrupciones de manera repetida, contacto no deseado fuera del horario laboral, así como también otra acción que provoca que la persona se sienta vigilada o amenazada.
Si bien es cierto que no siempre está tipificado el «stalking» en la legislación laboral, hay investigaciones que reconocen que estas conductas forman parte del espectro del acoso psicológico o moral en el trabajo. Por ejemplo, encontramos que en un artículo se señala que el acoso laboral engloba «ataques sistemáticos contra la dignidad de la persona (…) por actos cometidos por el empresario o por sus propios compañeros de trabajo».
¿Qué dicen los estudios sobre el stalking laboral?
Aquí puedes comprobar cuatro publicaciones en diferentes fuentes de casos en los que se ha ejercicio el stalking en el ámbito laboral.
-
Un artículo italiano titulado Stalking in ambito lavorativo describe un caso de una mujer acosada por un compañero en el trabajo y subraya que las respuestas legales y médicas actuales son insuficientes para afrontar este fenómeno.
-
Una revisión («scoping review») señala que el stalking es relativamente frecuente entre profesionales con obligación de atención al cliente o al público (sanidad, educación, etc.), y que «las respuestas de los empleadores suelen ser poco útiles» para las víctimas.
-
Otro estudio sobre profesionales de salud mental encontró prevalencias entre aproximadamente 10 % y 50 % de haber sufrido stalking, aunque los rangos más fiables se sitúan entre ≈ 14 %.
-
En España, un estudio de la Fundación La Caixa indica que alrededor del 11,2 % de los trabajadores presentan un riesgo elevado de sufrir acoso laboral.
¿Por qué ocurre el stalking laboral?
No hay una causa concreta que justifique esta práctica, por lo que puede haber varios motivos, variados y combinados unos con otros. Veamos algunos ejemplos:
-
-
Dinámicas de poder: cuando existe una jerarquía inestable o un superior que ejerce control excesivo, puede surgir vigilancia hacia subordinados.
-
Inseguridad personal o profesional: alguien que siente amenazado su puesto puede adoptar conductas de control o supervisión exagerada hacia otros.
-
Contexto organizativo permisivo: empresas sin protocolos claros de convivencia, sin formación sobre riesgos psicosociales o en las que el seguimiento extremo se normaliza.
-
Uso intensivo de tecnología de vigilancia: en modalidad de teletrabajo o entornos híbridos, la monitorización de actividad puede convertirse en herramienta (o excusa) para vigilancia constante.
-
¿Qué efectos tiene el stalking laboral?
-
Sensación de estar constantemente vigilada, lo que genera estrés, ansiedad, trastornos del sueño, desconfianza hacia el entorno de trabajo.
-
Reducción del rendimiento laboral debido a que la víctima dedica energía a intentar evitar la vigilancia o reparar la situación.
-
Aislamiento creciente en el que la víctima puede evitar situaciones, dejar de intervenir, ocultar partes de su trabajo por miedo a ser observada o criticada.
-
Empeoramiento del clima laboral general. Al existir un «observador» continuado o un entorno de control excesivo, se deteriora la confianza colectiva.
-
En casos extremos, consecuencias legales o de salud graves. Existe un caso documentado de una mujer asesinada tras una persecución en su lugar de trabajo tras stalking prolongado.
¿Cómo podemos detectarlo?
-
Contactos repetidos fuera del horario laboral sin motivo aparente.
-
Uso injustificado de sistemas de control (cámaras, registro de actividad, logs de entrada/salida) centrados en una persona.
-
Comentarios de supervisión o vigilancia frecuentes, humillantes o intimidatorios del tipo, «te estoy observando», o «sé lo que haces».
-
Reuniones imprevistas o interrupciones frecuentes que provocan que la persona se sienta insegura.
-
Aislamiento del trabajador objetivo. En este caso, le dejan fuera de reuniones, no se le informa de tareas, se le asignan tareas de baja visibilidad (este es un patrón asociado al «mobbing» o acoso psicológico).
¿Qué pueden hacer las empresas y los trabajadores?
Para las empresas:
-
Implantar protocolos claros contra el acoso laboral que incluyan vigilancia no justificada, seguimiento excesivo o conductas invasivas de control.
-
Formar a mandos y trabajadores sobre riesgos psicosociales, incluyendo vigilancia abusiva o acoso por control.
-
Fomentar una cultura de transparencia en la que los sistemas de monitorización, si existen, sean informados, justificados y consensuados, y que toda persona conozca quién los usa, por qué y con qué finalidad.
-
Habilitar canales de denuncia segura y seguimiento de quejas relacionadas con vigilancia o acoso.
-
Realizar auditorías de clima laboral para detectar sensores tempranas de acoso o control excesivo.
Para los trabajadores:
-
Guardar registro: anotar fechas, horas, qué ocurrió, quién intervino. Esto puede servir como prueba si se decide actuar.
-
Revisar la política interna de la empresa: saber si la empresa cuenta con un protocolo de acoso o vigilancia, cuál es el canal de denuncias.
-
Comunicar la situación: a un superior de confianza, a recursos humanos o al delegado de prevención. No quedarte solo/a frente al problema.
-
Buscar apoyo externo: en sindicatos, asesoría laboral o psicológica.
-
Mantener la evidencia digital: correos electrónicos, logs, mensajes o capturas que demuestren la conducta de vigilancia o control excesivo.
La empresa debe asegurar que se produzca un entorno laboral saludable, en el que se mantenga el respeto por la privacidad de sus trabajadores, la autonomía de estos y la confianza mutua, si queremos establecer pilares fundamentales y evitar el stalking laboral. Cuando aparece la vigilancia continuada, un control obsesivo o la sensación de estar siendo «seguido/a» en el trabajo, estamos ante algo que va más allá de la tensión laboral habitual. Es un acoso disfrazado de supervisión, por lo que reconocerlo es el primer paso para frenarlo.
El fenómeno del stalking laboral aún no está tan visibilizado como otros tipos de acoso, pero las investigaciones muestran que existe y tiene efectos reales y serios. Incorporarlo al debate de salud laboral, bienestar y derechos en el trabajo es imprescindible para evitarlo. La empresa que apuesta por el bienestar y la prevención no sólo lo hace por cumplimiento normativo, sino para cuidar a su gente y proteger la productividad.